Capitulo 308. Reconciliación Brian-Justin


Brian: “¿El naranja es el nuevo azul?”, ¿Qué coño fue eso?
Justin: Ella me preguntó.
Brian: Bueno, ¿quién te mandó contestar?
Justin: Sólo intentaba ser útil.
Brian: Ah, ¿saboteando mi trabajo delante del cliente? Tu trabajo era sostener los tableros, lo cual apenas pudiste hacer, y mantener la boca callada.
Justin: Lo siento. No volverá a suceder.
Brian: Puedes estar seguro de que no. Has terminado.
Justin: ¿Me estás despidiendo?
Brian: Querías experiencia laboral, ¿no?
Lección 1: La jodes, te despiden.
Justin: Pero conseguiste la cuenta.
Brian: Y ella consiguió mis pelotas, gracias a ti.
Justin: Brian… ¿Sr. Kinney? Le agradecería mucho que me diera una segunda oportunidad.
Brian: Nunca debí haberte dado la primera. Ahora recoje tu mierda y vete a casa.
Justin: Supongo que… debía esperarlo. Después de todo, nunca me quisiste aquí, eso para empezar. No querías ver mi cara todos los días cuando vinieras a trabajar. Aunque supongo que una parte de mi esperaba que terminaras por no darle importancia, quizá incluso por acostumbrarte.
Brian: Sí.
Justin: Supongo que me equivoqué al pensar… Mmm. Uh. !A la mierda!. No importa.
Brian: ¿Qué? ¿Que cuando terminase tu pequeño romance con Paganini Junior podías volver corriendo?
Justin: Sí, algo así.
Brian: Lo siento. Lo sé. Es estúpido.
Brian: Casi tan estúpido como dejarse engañar por sus chorradas en primer lugar. Pero eres joven e inexperto.
Justin: Ah ¿Y tú eres tan listo? Si tuvieras algún cerebro, nunca me habrías dejado marchar.
Me habrías dicho que estaba cometiendo el mayor error de mi vida, que viviría para arrepentirme. Que lo que tú me dabas valía mil… un millón de veces más que lo que él me podía ofrecer. Me habrías dicho que me querías. Que me seguirías queriendo, incluso después de haberme ido.
Brian: ¿Era eso lo que esperabas oír?
Justin: Sí. Pero como de costumbre, nunca dijiste nada. Así que será mejor que me marche.
Brian: Eso es tan típico de ti. No oyes lo que quieres, pues te marchas. Prueba a luchar por ti mismo, para variar. Ten huevos.

Justin: ¿Sr. Kinney?
Brian: Taylor. Entra. Siéntate. ¿Querías verme?
Justin: Lo he pensado un poco. He decidido que debes aceptarme otra vez.
Brian: ¿Oh?
Justin: Aunque haya cometido algunos errores, creo que tú estarías cometiendo uno incluso mayor si no me dieras una segunda oportunidad…
Brian: Ya veo.
Justin: Porque ahora entiendo lo que se quiere de mi… , y sé lo que puedo esperar de ti.
Brian: ¿También entiendes que se te exigirá trabajar muy duro durante muchas horas, a veces hasta entrada la noche?
Justin: Será un placer trabajar bajo usted, señor.
Brian: Y nunca… volverás a poner música de violín en mi presencia.
Justin: Lo prometo.
Brian: Bien. Bien, entonces… puedes… empezar… inmediatamente.